miércoles, 20 de diciembre de 2006

Más de la necrópolis



Como en las imágenes anteriores no se apreciaba bien como han quedado algunos túmulos -pequeñas cámaras funerarias enterradas- después de su restauración, aquí tenemos algunas fotografías más. En estas cámaras aparecen los restos incinerados del difunto, contenidos en distintos recipientes (urnas, cistas, vasijas...) y acompañados de un ajuar que nos puede dar indicaciones del papel social del personaje. El ajuar se depositaba después de realizar un banquete ritual tras el cual se inutilizaba el menaje y las pertenencias del difunto que iban a acompañarlo al más allá. De esta forma también perdían su valor, que podía atraer a saqueadores.
Túmulos de la necrópolis de Tútugi (Galera)

lunes, 18 de diciembre de 2006

El canal que no fue (canal de Carlos III)

1.Puente-acueducto del Raigadas, llamado "Puente de las Animas". Se suele citar muy a la ligera un posible origen romano.
2.Restos de los pilares para un acueducto, cerca de la aldea de "El Canal", cuyo nombre nos da indicaciones de su origen. Ambas imágenes son de Huéscar.

Proyectado en diversas épocas y realizadas la mayoría de las obras con Carlos III, el proyecto del Canal no iba muy desencaminado (llevar agua a Murcia es un anhelo muy de actualidad), pero las técnicas no eran tan avanzadas como para permitir su culminación en aquella época, y menos con la pretensión no solo de ser un canal de riego, sino también de comunicación. Hoy quedan un montón de restos por nuestro territorio, bastante desaprovechados, ya que podrían ser un buen reclamo turístico.

El primer proyecto es de época de Carlos V, y aunque las ciudades de Cartagena, Lorca y Murcia propusieron sufragar los gastos no se llevó a cabo debido a que el monarca estaba concentrado en las guerras europeas.

Con Felipe II hubo un nuevo proyecto de Gabriel Ruíz, pero un informe del arquitecto Gerónimo Gil y la presión del duque de Alba, señor de las tierras por donde pasaban el Guardal y el Castril, provocaron la marcha atrás hasta el reinado de Felipe IV.

Durante los años de Felipe III las ciudades de Murcia no se pusieron de acuerdo en el reparto de los gastos, así que no sería hasta 1633 que se iniciarían las obras, que de nuevo hubo de parar por problemas técnicos, dando lugar a un periodo en el que solo se realizarían planos y mediciones hasta que durante el reinado de  Carlos III aparece un personaje llamado Pedro Prádez que pide permiso para realizar planos junto a dos ingenieros extranjeros para determinar los lugares idóneos para el paso de las aguas. Para la financiación de las obras se creó la Compañía del Canal de Murcia, que aseguró que el Canal sería rentable, pero hubo un informe desfavorable por parte del director del Canal de Castilla, Fernando Ulloa, que empujó al rey a prescindir de Prádez, cuya imagen quedó deteriorada.

El Secretario de Estado Grimaldi aconsejó abandonar la construcción por sus dificultades técnicas, pero aún así las obras proyectadas fueron iniciadas, como señaló el Secretario de Estado Floridablanca, a costa de inmensos gastos por los obstáculos que se tuvieron que vencer, y después de avanzadas «faltaban aguas para hacer útil el canal, por no ser de consideración alguna en los tiempos de verano las que habían pensado introducir en él».

Durante el XIX el proyecto de llevar las aguas a Murcia se descubrió inviable, así que quedó limitado al riego regional. En 1870 se habían hecho 27 kilómetros de canal y algunos puentes y acueductos visibles hoy.

A partir de aquí, me remito a los textos de la web degranada.net:
Gracias a esas propuestas y las idas y venidas entre Murcia y Huéscar se conoce que en el siglo XIX cuando se hizo una revisión de lo que se había construido y se repasó el siglo anterior, se habían construido un total de 29 kilómetros de canal en diversos trozos separados desde las fuentes del Guardal hasta la entrada del campo de Bugéjar. Estaban sin abrir 11 kilómetros y medio hasta Topares, los cuales -y la finalización de las obras pendientes- permitirían regar 50.000 fanegas de tierra en dicho campo, 3.500 en Huéscar y otras en Orce, Castilléjar y Galera.

Posteriormente se continuó haciendo cálculos de aguas, de construcciones... A partir de 1846, finalizada la guerra carlista, volvieron a realizarse nuevas solicitudes, y en 1878 Francisco García Dueñas obtuvo la concesión de Canal de Bugéjar, para el aprovechamiento en la comarca de las aguas de los diferentes ríos. El proyecto del Canal de Bugéjar, que se llamaría según los periodos políticos de Amadeo I y de la Infanta Mercedes, se incluyó en el plan Gasset de 1900 y se propuso incluso que se llamara Canal de Primo de Rivera.

Después llegó la real orden de 22 de diciembre de 1926 que incluía, según cuentan el estudio para la «llevada de las aguas de Castril y Guardal a los campos de la provincia de Almería» y comenzó y continuó la lucha por el agua desde la vecina Murcia. Dos años más tarde llegó otra real orden con la que tampoco hubo acuerdo y en 1930 hubo otra revisión y nuevos proyectos. Lorca siempre estuvo reivindicando «sus derechos históricos».

En la década de 1970 se realizarían nuevos proyectos, que desembocaron en la construcción del pantano del Portillo en el río Castril y el pantano de San Clemente en el río Guardal, ambos interconectados por un túnel. Con estas obras se hizo cálculos para garantizar el riego de 17.000 hectáreas en la comarca de Huéscar y un posible trasvase a la cuenca del río Almanzora en Almería y a la cuenca alta del Guadalentín. En esta lucha no estaba sólo Granada y Murcia, Almería siempre estuvo también presente.

El recorrido

En este tiempo las obras del canal estaban más que abandonadas. En el paisaje quedaron los restos de un gran proyecto que nunca se acabó, pero dejó para el recuerdo una obra de ingeniería. Aún así, las piedras y construcción de este canal aún se aprecian. Según explican desde el ente municipal pueden verse todavía la presa en el nacimiento del Guardal, totalmente aterrada así como la toma de derivación del canal. Próximo a ella se observa la obra de fábrica de la cimentación del canal desde la carretera que se dirige al pantano de San Clemente.

Desde allí tuerce hacia el este para cruzar el barranco de Raigadas cerca del cortijo de las Ánimas, hacia Campofique. El Puente de las Ánimas, sobre el que transcurre hoy la carretera dicen que fue construido para el canal. Cerca de él se localizan las Cuevas del Canal.

El Consistorio también explica que el canal cruza la carretera local de Huéscar a Santiago de la Espada en el kilómetro 10. Al llegar al cerro Trompeta se dirige al sur, paralelo a la carretera, y faldeando la sierra de Perico Ruiz y del Muerto. En ese punto hay solamente una explanación del canal, sin ninguna construcción, y a veces se conservan cercos de piedras que, según la tradición, corresponden a los hogares para la comida de los obreros.

Con algunos de los mapas en la mano, los técnicos recuerdan como el canal continúa faldeando este monte hacia el este y al noreste, a pocos kilómetros de Huéscar. Esa dirección hacia el noreste la continúa hasta cruzar el río Brabata cerca del cortijo del Doctor, torciendo luego hacia el sur para bordear la sierra de Jubrena y la Encantada. En el tramo correspondiente a Puebla de Don Fadrique están marcados dos ramas del canal. La vista desde Fuencaliente muestra la hendidura del canal en la falda de la sierra de la Encantada.

Por estos municipios, en algunos lugares indicados aún sus restos con algún cartel visible transcurrió este gran canal hasta dar con los desniveles que hay en Topares, y que debían ser salvados por una mina para mantener la misma cota -antes llana-. Supusieron un obstáculo insalvable, según los entendidos.

Proyecto de 1866. Archivo Municipal

domingo, 10 de diciembre de 2006

Poco apaño puede tener (Convento de San Francisco)




Olvidado por la gente ha ido cayendo en la ruina. No hace tanto que se podían ver las pinturas en la entrada lateral que daba al claustro y el brocal labrado que había en este. Con el deterioro ha vuelto a dejar descubrir detalles que la gente desconocía: sus arcos, sus pinturas, sus molduras... Es una pena que haya llegado a ese estado por culpa de unos y otros, y que mucha de su grandeza sea ya irrecuperable. Como detalles curiosos: tuvo cátedra de Filosofía, y en los últimos tiempos, en manos privadas, ha sido almacén de granos, ganado y maquinaria.
Arco de la capilla con decoraciones y fecha, y frontón curvo con grutescos y puti, enmarcado con una moldura de ovas y dardos (interior de la capilla).
Debajo: Pinturas decorativas, posiblemente grafito, que se hallan en una zona que ha sido utilizada como cuadra en los últimos tiempos. De este tipo de pinturas existían también un blasón y una inmaculada, en la zona del claustro.

sábado, 9 de diciembre de 2006

Album familiar




En Orce se atestigua la presencia humana desde el Paleolítico Superior. La importancia no está en el hueso ese, tan sobado ya, sino en los "basureros" en los que se aprecia el carroñeo de nuestros antepasados y en el uso de herramientas líticas. Además presenta los yacimientos paleontológicos más importantes de Europa (Fuente Nueva, Venta Micena y Barranco del León). Por eso se realizan campañas arqueológicas periódicamente, es sede de un museo y de exposiciones.
Montaje perteneciente a la exposición "El ser humano y su entorno", que puede verse durante el mes de diciembre en la casa de la cultura de Orce.
Restos de tigres dientes de sable hallados en Orce y expuestos en su Museo, ubicado en el Palacio de los Segura

jueves, 7 de diciembre de 2006

Cementerio con solera



Tútugi era el "núcleo urbano" ibérico de nuestro entorno, que se constituyó con los romanos en la República Tutugiense, con categoría de municipium, solo inferior en categoría a las colonii. El cerro del Real, llamado así porque allí asentó su campamento don Juan de Austria, está aún por enseñarnos sus secretos, pero no así la necrópolis, varias veces excavada, y restaurada en la actualidad, con lo que se convertirá en uno de los principales alicientes turísticos de la comarca una vez acondicionada para las visitas.

Necrópolis ibérica de Tútugi. Siglos VII-III a.C. Galera
El túmulo 20, uno de los más antiguos y en el que se encontró la enigmática figura de la "diosa de Galera".

Túmulo 75, el más conocido y reproducido. Pincha sobre ella y la verás reconstruida.

domingo, 3 de diciembre de 2006

Las torres vigías (atalayas)











Zona fronteriza durante el periodo nazarí, primero en manos de la Orden de Santiago desde mediados del siglo XIII, y luego recuperada por Ismail I ya en el siglo XIV, la zona de Huéscar no debía ser un lugar donde hallar mucho sosiego. Para un mejor control del entorno fue este rey nazarí quien estableció el sistema defensivo de atalayas de las que en Huéscar se conservan cinco, tres en Galera, y dos en Orce. Aunque viejas y decrépitas, parecen seguir vigilando, en complicidad unas con otras, el paso de huestes inexistentes.

Atalaya del Tarahal o de Fuente Amarga (Galera). Controlaba, junto con la de la carretera de Castril, un amplio valle en el que se ubicó la villa de Torralba

Atalaya restaurada de la carretera de Castril

Restos restaurados de la Atalaya de Sierra Bermeja, llamada también de Almorox, detrás de Perico Ruíz. Desde ella hay comunicación visual con la de la Sierra del Muerto y con la de la Encantada. Huéscar







Una cortijada de miles de años (cerro del Almendro)











Esta pequeña planicie era el lugar perfecto para un pequeño asentamiento. Su situación permitía el control de valles y cerros, y los recursos no debían ser escasos. En sus inmediaciones existía un santuario para tener a los dioses contentos, y en la superficie del cerro pueden observarse restos de cerámicas ibéricas pertenecientes a platos, vasos y vasijas; restos de estructuras de piedra y una especie de paso, canalización o cisterna cavada en la roca. El yacimiento solo está prospectado y en un lugar no muy lejano apareció una sepultura con la panoplia completa de un guerrero.


Estructuras del cerro de los Almendros, con la Sagra al fondo. Periodo ibérico sin precisar. Huéscar.

Secretos guardados en casa (exvoto íbero-romano)


Mucha gente tiene pequeños tesoros en casa. Son reacios a enseñarlos: son suyos y si los ve alguien entendido seguro que se los quita -piensan ellos-. Algunas veces unos cuantos chatos de vino tienen un buen efecto persuasivo. De este exvoto pude sacar unas fotos con el móvil, por lo menos para que quede constancia de él, y del potencial arqueológico de la zona. Agradezco a sus dueños el que me lo enseñaran, así otra gente podrá verla también aunque sea en estas fotos tan malas.
Pequeña terracota votiva de una dama con vestimenta típicamente ibérica. Periodo íbero-romano. Encontrada cerca del río y las cuevas de Huéscar.

sábado, 2 de diciembre de 2006

De esta agua no beberás


Medidas draconianas para quien lavara en este caño. "Pena de Muerte", existente en esas fechas pero posiblemente escrita solo con fines disuasorios, ya que el agua iría destinada a la bebida.
Caño de agua adosado a un pozo del Cortijo de las niñas. La inscripción es de 1952. Huéscar.

Un vaso muy antiguo


Lo que parece una piedra a veces es obra de la mano del hombre. Un vistazo mas agudo nos puede llevar al tacto, a hundir los dedos en la tierra y desenterrar algo como esto, que fue donado al museo de Galera.
Vaso ibérico encontrado en Octubre de 2006 por un grupo de profesores en Fuente Amarga. Galera (Granada)

Fragmentos de un pasado sumergido


Pequeñas historias están sumergidas en nuestros alrededores y solo bastaría con prestar un poco de atención para que salgan a la superficie. Nuestros solares son fuente inagotable de pequeños fragmentos del pasado que pisamos sin pensarlo. Otras veces, esa falta de atención hacia ellos acaba por hacer que se diluyan completamente y desaparezca para siempre lo poco o lo mucho que podían habernos contado. Rescatemos, aunque sea solo en pequeñas impresiones en nuestra retina, pasajes y paisajes de nuestra altiplanicie.
Fragmentos de cerámica islámica y vidrio posiblemente romano. Cortijo de Torralba. Huéscar (Granada)