jueves, 8 de octubre de 2015

Puebla de Don Fadrique digitaliza sus documentos históricos

MARTES, 07 DE OCTUBRE DE 2014 21:27 JOSÉ UTRERA


Los protocolos notariales posibilitan conocer la historia poblata desde 1518.
A lo largo de este año el Ayuntamiento de Puebla de Don Fadrique ha intentado tener acceso a diferentes archivos donde se guarda parte de los documentos históricos que permiten desvelar la historia de Puebla de Don Fadrique y de sus gentes, de esta forma se han mantenido contactos con el Archivo de la Diócesis de Toledo, ya que el Municipio de Puebla de Don Fadrique, perteneció a dicha diócesis hasta bien entrado el Siglo XX, y con el Ilustre Colegio Notarial de Granada.
Fue a principios del mes de septiembre cuando el Alcalde de La Puebla, Mariano García Castillo, firmó con el Notario Archivero del Colegio, Leopoldo Ocaña Cabrera, un convenio por el que el Ilustre colegio notarial accedió a la digitalización de los protocolos notariales de Puebla de Don Fadrique, tratándose de un rico patrimonio histórico con documentos que comienzan en el siglo XVI, concretamente en 1518. 
Fruto del convenio ha sido posible que gran parte de los protocolos notariales sean digitalizados y vean la luz de cara al público en general y vecinos que quieran saber o investigar la historia de lo que fue La Volteruela y posteriormente La Puebla de Don Fadrique. Se da la circunstancia que en estos volúmenes se encuentra los datos de los primeros repobladores que se asentaron en Puebla y se recoge su historia social y económica de aquella época, ya que está registrado todo tipo de transacciones y cuestiones familiares (matrimonios y sus dotes, lugar de procedencia, cosechas de distintos años, periodos de carencias, planificaciones urbanísticas, etc.). Además puede reconstruir la historia de Puebla de Don Fadrique a partir de las fuentes de su origen, pues el protocolo notarial permite realizar un viaje en el tiempo y ver los vestigios de la construcción de su Iglesia y Ermitas o estudiar la religiosidad popular con una guía de sus Cofradías y Hermandades, señala el alcalde de Puebla, Mariano García. 
El objetivo del Ayuntamiento, según el alcalde, es “garantizar la preservación del valioso material patrimonial y posibilitar que las futuras generaciones tengan a su alcance una información imprescindible para el conocimiento demográfico y la evolución del municipio”. 
La empresa encargada de esta digitalización ha sido Scanea2, firma granadina especializada en el escaneo del patrimonio documental. Se ha realizado este proceso difícil pero indispensable para proteger este legado del deterioro por su uso permanente y se facilita que las investigaciones estudien los documentos digitalizados sin necesidad de hacerlo sobre los originales. Mariano García, informa que el Ayuntamiento pondrá al alcance de cualquier interesado la consulta de los documentos ahora digitalizados. 
El alcalde poblato, señala ha sido imprescindible el trabajo realizado por Antonio Martín Marín, vecino de Puebla y profundo conocedor de la historia de su pueblo, así como de Agustín Gallego Chillón, anterior alcalde de Huéscar, y especialista en la transcripción de documentos del castellano antiguo al castellano actual, quien sin ningún ánimo de lucro ha transcrito gran parte de los documentos históricos de Huéscar y La Puebla.

miércoles, 17 de junio de 2015

Intercambios y comercio a través de la historia en la comarca de Huéscar

(Pincha la imagen para ver la presentación)
Zoco en una ciudad islámica (Ilustración de Miguel Sobrino)

jueves, 4 de junio de 2015

La actividad concejil en Huéscar durante la Guerra de la Independencia


Trabajo sobre documentación para un máster de técnicas de investigación histórica. Puede ser de utilidad para conocer las fuentes que existen en el Archivo Histórico de Huéscar sobre la Guerra de la Independencia, aunque vuelvo a disculparme de antemano porque en él seguramente hay muchas omisiones, al haberse realizado con la presión de unos plazos de tiempo muy cortos y tener que compaginarlo con mi trabajo. De todas formas espero que os resulte de interés:

Batalla de Tudela. Suchodolski

lunes, 25 de mayo de 2015

Huéscar y la Guerra de Sucesión (1701-1713)

Batalla de Almansa, 1707. Cuadro de Buenaventura Ligli de 1709. Corts Valencianes
Trabajo sobre la documentación existente relacionada con Huéscar durante la Guerra de Sucesión, conflicto internacional entre los partidarios de la Casa de Austria y la Casa de Borbón al morir sin descendencia Carlos II. Por el plazo de tiempo del que disponía seguramente me dejé muchas cosas en el tintero, pero puede servir de guía a cualquier interesado en saber e investigar sobre este episodio en nuestro entorno. La localización de los fondos puede haber variado ya que al poco tiempo de realizar el trabajo cambió su ubicación al actual Archivo Histórico y  Centro de Estudios Históricos de Huéscar y su Comarca. Espero que os sea de utilidad y acepto las críticas que la rapidez en su elaboración pueda provocar.

https://docs.google.com/viewer?a=v&pid=sites&srcid=ZGVmYXVsdGRvbWFpbnxnZW9oaXN0b2FscXVpdmlyYXxneDphYjg5ZmY2ZDI0Nzg2MDQ

     

lunes, 11 de mayo de 2015

Las obras del Canal de Carlos III en Castril: perdidas en el tiempo y encontradas por la arqueología

DOMINGO, 10 DE MAYO DE 2015 11:02 JOSÉ UTRERA
Francisco Martínez Sevilla; Juan Antonio Díaz Sánchez y Carlos Maeso Taviro. Dpto. Prehistoria y Arqueología. Universidad de Granada,Centro de Estudios Históricos de Granada y su Reino, Arqueólogo colegiado nº 8295.
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El Canal de Carlos III, quizás sea una de las obras hidráulicas más ambiciosas, de las propuestas en la centuria ilustrada del siglo XVIII de nuestro país. Un canal que recogiese las aguas de los ríos más caudalosos de la Alta Andalucía y conectara con embarcaciones el Altiplano granadino con el Mar Menor en Murcia, además de irrigar la infinidad de campos que atravesara.
El río Castril, según los documentos históricos, se muestra como el mayor aporte de agua que iba a recibir el Real Canal de Murcia, con más de 2,2m3 /s. El Castril suponía casi la tercera parte del total de las aguas que iba a contener el canal, frente a la suma de todos los demás aportes (río Guardal, Fuente de Melchor Ruiz, del campo de Caravaca y el río Guadalentín de Lorca). De igual forma, el proyecto original de Carlos III de 1775 especificaba que las obras que antes tenían que llevarse a cabo eran las del río Castril, por suponer éstas las mayores dificultades técnicas. Todos estos datos nos invitan a pensar en la gran importancia que suponía la conexión de estas aguas para este faraónico proyecto hidráulico.

Sin embargo, las obras que se llevaron a cabo en esta parte del canal han permanecido perdidas para la historia de este proyecto, llegándose a afirmar en algún escrito que de este tramo no se llegaron a realizar ningún tipo de obras. Los restos de tan magna obra se han camuflado en la agreste orografía del valle del Castril y aunque han permanecido en la memoria colectiva de las gentes de Castril no se conocía ni su origen ni su cronología. En el año 2009 dimos a conocer los restos de estas obras en un artículo titulado "Luces y reformismo en el Altiplano granadino: la utopía sobre la conexión de las aguas del Castril con el Canal de Murcia en el S. XVIII". En este preliminar trabajo, hicimos una descripción arqueológica de las obras, situándolas como una nueva pieza de gran puzle que supuso el ambicioso proyecto que se intentó realizar.

Una obra de tal envergadura, duración e inversión económica está llena de entresijos, proyectos, personajes y demás. Comenzando por el principio, marcaba en el calendario de la Historia de España el siglo XIV, cuando los musulmanes nazaríes del antiguo Reino de Granada ya comenzaron a estudiar esta posibilidad de aprovechamiento hídrico. Dichos proyectos fueron continuados por los castellanos en los siglos XVI y XVII.

Sin embargo, fue al albor de las Luces de la Razón, que alumbraron a la España del siglo XVIII, cuando se comenzó a estudiar más seriamente este gran proyecto para el Levante y el sureste español. En 1721, Isidro Próspero, que era hijo del ingeniero general de Luis XIV de Francia, el Rey Sol, realizó un plano del terreno y una relación del proyecto ya mencionado donde se incluían los nacimientos del Castril y Guardal.


Al amparo del mecenazgo ilustrado y reformador del rey Carlos III, don Pedro Prádez presentó un nuevo proyecto para la construcción del Canal de Murcia. La Compañía de Pedro Prádez tuvo autorización real por la Real Cédula del 1 de septiembre de 1774. A causa de los problemas financieros el 4 de septiembre de 1776 se le retiró la concesión a don Pedro Prádez y se creó La Compañía Estatal del Real Canal de Carlos III. El Estado intentó, tras la fuga de Prádez, continuar con el proyecto. El tesorero Juan Soret custodió los caudales que pudieron recogerse, siendo trasladados a la Real Casa de Correos, donde permanecieron como depósito público, en un intento desesperado de recobrar la confianza de los compradores de billetes, ya que se había difundido por toda Europa el rumor de que el Canal era irrealizable.

La Cédula de 1775 limitaba la responsabilidad de los capitales de los prestamistas a la hipoteca del Canal. Sobre el río Guardal se emplazó un puente acueducto, todavía conservado, para conducir las aguas del Guardal hasta Campofique, lugar elegido por los técnicos del Real Canal de Murcia para unir esta agua a las del río Castril. Las obras que habían de llevarse a cabo en la zona eran de gran complicación para la época, pues el terreno tenía una cierta endeblez y a veces resultaba imposible construir en línea recta, dada la complicada orografía del terreno. En el nacimiento del Castril se iba a hacer una presa para introducir las aguas de un túnel de diez km que atravesase Sierra Seca. El problema de este tramo inicial era la dureza de la roca y su falta de uniformidad. La mina debía salir al llamado Barranco de la Pegueruela, que se encuentra al norte de la Sierra, de este modo se unían las aguas del Castril a las de la fuente alta del Guardal. El principal escollo a resolver era introducir las aguas a trasvasar en el Reino de Murcia, pues era absolutamente necesario atravesar la Sierra de Topares, debiéndose de cavar un túnel de más de dos leguas (13’4 km) para llegar a la Rambla Mayor, vertiente natural hacia el Campo de Lorca.
Las obras comenzaron a llevarse a cabo pero para ello era necesaria la utilización del organigrama de trabajo que había presentado Pedro Prádez. Existía un sistema de financiación aceptable y una Real Cédula y Reglamentos que analizaban con detalle todos los pormenores de la obra, pero se había trabajado poco sobre el terreno. Mientras tanto, se habían emprendido los trabajos de construcción del canal. Según la real cédula de 4 de junio de 1775 se preveía que los presidiarios penados por la Justicia podrían aplicarse a las obras del canal. Y efectivamente, parece que éstos constituyeron una parte importante de los que trabajaron en ella, según se conoce por la documentación municipal de Huéscar.

El día 8 de octubre de 1781, se ordenó que las obras fueran examinadas por los ingenieros militares Carlos Le Maur, Juan Escofet, Fernando Ulloa, Juan Homar, Manuel Bernardo Mateos y Jerónimo Martínez de Lara. Finalmente, en noviembre de 1785, se dio la disolución de la Compañía y la anulación definitiva del proyecto, una vez que las obras ya estaban en un avanzado estado de elaboración en la comarca de Huéscar y que se habían invertido 19.000.000 de reales. La real cédula de 11 de febrero de 1785 decía: "Por varios reconocimientos del proyecto y obras executadas en el canal llamado de Murcia, practicadas de mi orden en estos últimos años en varias estaciones por diferentes Ingenieros de graduación y Arquitectos de acreditada inteligencia, se han demostrado las dificultades poco menos que invencibles y los gastos inmensos que ocasionaría el continuarlas en la forma que se habían proyectado sin que en ningún caso se lograse dar riego a los campos de Lorca, que fue el fin principal de la empresa", por lo que se decidía disolver la compañía del Canal de Murcia. Ese mismo año de 1785 se decidió que en lugar del proyecto anterior para la construcción de un canal de 43 leguas (287 km) para el trasvase de las aguas del Castril y Guardal y su conducción a Lorca, Cartagena y Murcia, se construirían dos embalses en la cabecera del Guadalentín, para el riego de los campos de Lorca.

Hoy en día, los restos de las obras del Canal de Murcia en el tramo de Castril, son 1.331 m de destierro al aire libre y 337 m de túneles un total de 1.668 m de obra, sin incluir aquellos tramos de túnel que han quedado cegados, y que seguramente aumentarían considerablemente estas dimensiones.

Estos restos, en continuo deterioro, precisan de una intervención que permita la restauración y consolidación de alguno de sus tramos y su consecuente puesta en valor. Una acción de este tipo sentaría las bases para la protección del patrimonio y la potenciación de los recursos turísticos de la comarca, diseñando itinerarios temáticos que permitan recuperar la relación de los ciudadanos con su entorno, dando a conocer los elementos de valor histórico. Esta estrategia estaría encaminada a potenciar el turismo de la zona integrando al tejido empresarial, con la intención de llevar a cabo una explotación innovadora de los recursos siempre en sintonía con la preservación del medio natural. Además, hacer ver el patrimonio como una posibilidad de inversión ya que son elementos que puestos en valor y bajo adecuados modelos de gestión, pueden generar desarrollo turístico, cultural y económico.

La recuperación de dichos restos no supondría una alteración en el ecosistema en el que se encuentra enclavado, el Parque Natural de la Sierra de Castril, espacio paisajístico de gran interés geográfico y natural. Las directrices llevadas a cabo estarían siempre a favor de un turismos sostenible, totalmente compatible con la protección y conservación del medio.

viernes, 3 de abril de 2015

La casa del Paseo

Aquí os dejo un trabajo que realicé hace unos años sobre la casa de los Penalva y que comparto por si a alguien le resulta de interés: