lunes, 18 de diciembre de 2006

El canal que no fue (canal de Carlos III)

1.Puente-acueducto del Raigadas, llamado "Puente de las Animas". Se suele citar muy a la ligera un posible origen romano.
2.Restos de los pilares para un acueducto, cerca de la aldea de "El Canal", cuyo nombre nos da indicaciones de su origen. Ambas imágenes son de Huéscar.

Proyectado en diversas épocas y realizadas la mayoría de las obras con Carlos III, el proyecto del Canal no iba muy desencaminado (llevar agua a Murcia es un anhelo muy de actualidad), pero las técnicas no eran tan avanzadas como para permitir su culminación en aquella época, y menos con la pretensión no solo de ser un canal de riego, sino también de comunicación. Hoy quedan un montón de restos por nuestro territorio, bastante desaprovechados, ya que podrían ser un buen reclamo turístico.

El primer proyecto es de época de Carlos V, y aunque las ciudades de Cartagena, Lorca y Murcia propusieron sufragar los gastos no se llevó a cabo debido a que el monarca estaba concentrado en las guerras europeas.

Con Felipe II hubo un nuevo proyecto de Gabriel Ruíz, pero un informe del arquitecto Gerónimo Gil y la presión del duque de Alba, señor de las tierras por donde pasaban el Guardal y el Castril, provocaron la marcha atrás hasta el reinado de Felipe IV.

Durante los años de Felipe III las ciudades de Murcia no se pusieron de acuerdo en el reparto de los gastos, así que no sería hasta 1633 que se iniciarían las obras, que de nuevo hubo de parar por problemas técnicos, dando lugar a un periodo en el que solo se realizarían planos y mediciones hasta que durante el reinado de  Carlos III aparece un personaje llamado Pedro Prádez que pide permiso para realizar planos junto a dos ingenieros extranjeros para determinar los lugares idóneos para el paso de las aguas. Para la financiación de las obras se creó la Compañía del Canal de Murcia, que aseguró que el Canal sería rentable, pero hubo un informe desfavorable por parte del director del Canal de Castilla, Fernando Ulloa, que empujó al rey a prescindir de Prádez, cuya imagen quedó deteriorada.

El Secretario de Estado Grimaldi aconsejó abandonar la construcción por sus dificultades técnicas, pero aún así las obras proyectadas fueron iniciadas, como señaló el Secretario de Estado Floridablanca, a costa de inmensos gastos por los obstáculos que se tuvieron que vencer, y después de avanzadas «faltaban aguas para hacer útil el canal, por no ser de consideración alguna en los tiempos de verano las que habían pensado introducir en él».

Durante el XIX el proyecto de llevar las aguas a Murcia se descubrió inviable, así que quedó limitado al riego regional. En 1870 se habían hecho 27 kilómetros de canal y algunos puentes y acueductos visibles hoy.

A partir de aquí, me remito a los textos de la web degranada.net:
Gracias a esas propuestas y las idas y venidas entre Murcia y Huéscar se conoce que en el siglo XIX cuando se hizo una revisión de lo que se había construido y se repasó el siglo anterior, se habían construido un total de 29 kilómetros de canal en diversos trozos separados desde las fuentes del Guardal hasta la entrada del campo de Bugéjar. Estaban sin abrir 11 kilómetros y medio hasta Topares, los cuales -y la finalización de las obras pendientes- permitirían regar 50.000 fanegas de tierra en dicho campo, 3.500 en Huéscar y otras en Orce, Castilléjar y Galera.

Posteriormente se continuó haciendo cálculos de aguas, de construcciones... A partir de 1846, finalizada la guerra carlista, volvieron a realizarse nuevas solicitudes, y en 1878 Francisco García Dueñas obtuvo la concesión de Canal de Bugéjar, para el aprovechamiento en la comarca de las aguas de los diferentes ríos. El proyecto del Canal de Bugéjar, que se llamaría según los periodos políticos de Amadeo I y de la Infanta Mercedes, se incluyó en el plan Gasset de 1900 y se propuso incluso que se llamara Canal de Primo de Rivera.

Después llegó la real orden de 22 de diciembre de 1926 que incluía, según cuentan el estudio para la «llevada de las aguas de Castril y Guardal a los campos de la provincia de Almería» y comenzó y continuó la lucha por el agua desde la vecina Murcia. Dos años más tarde llegó otra real orden con la que tampoco hubo acuerdo y en 1930 hubo otra revisión y nuevos proyectos. Lorca siempre estuvo reivindicando «sus derechos históricos».

En la década de 1970 se realizarían nuevos proyectos, que desembocaron en la construcción del pantano del Portillo en el río Castril y el pantano de San Clemente en el río Guardal, ambos interconectados por un túnel. Con estas obras se hizo cálculos para garantizar el riego de 17.000 hectáreas en la comarca de Huéscar y un posible trasvase a la cuenca del río Almanzora en Almería y a la cuenca alta del Guadalentín. En esta lucha no estaba sólo Granada y Murcia, Almería siempre estuvo también presente.

El recorrido

En este tiempo las obras del canal estaban más que abandonadas. En el paisaje quedaron los restos de un gran proyecto que nunca se acabó, pero dejó para el recuerdo una obra de ingeniería. Aún así, las piedras y construcción de este canal aún se aprecian. Según explican desde el ente municipal pueden verse todavía la presa en el nacimiento del Guardal, totalmente aterrada así como la toma de derivación del canal. Próximo a ella se observa la obra de fábrica de la cimentación del canal desde la carretera que se dirige al pantano de San Clemente.

Desde allí tuerce hacia el este para cruzar el barranco de Raigadas cerca del cortijo de las Ánimas, hacia Campofique. El Puente de las Ánimas, sobre el que transcurre hoy la carretera dicen que fue construido para el canal. Cerca de él se localizan las Cuevas del Canal.

El Consistorio también explica que el canal cruza la carretera local de Huéscar a Santiago de la Espada en el kilómetro 10. Al llegar al cerro Trompeta se dirige al sur, paralelo a la carretera, y faldeando la sierra de Perico Ruiz y del Muerto. En ese punto hay solamente una explanación del canal, sin ninguna construcción, y a veces se conservan cercos de piedras que, según la tradición, corresponden a los hogares para la comida de los obreros.

Con algunos de los mapas en la mano, los técnicos recuerdan como el canal continúa faldeando este monte hacia el este y al noreste, a pocos kilómetros de Huéscar. Esa dirección hacia el noreste la continúa hasta cruzar el río Brabata cerca del cortijo del Doctor, torciendo luego hacia el sur para bordear la sierra de Jubrena y la Encantada. En el tramo correspondiente a Puebla de Don Fadrique están marcados dos ramas del canal. La vista desde Fuencaliente muestra la hendidura del canal en la falda de la sierra de la Encantada.

Por estos municipios, en algunos lugares indicados aún sus restos con algún cartel visible transcurrió este gran canal hasta dar con los desniveles que hay en Topares, y que debían ser salvados por una mina para mantener la misma cota -antes llana-. Supusieron un obstáculo insalvable, según los entendidos.

Proyecto de 1866. Archivo Municipal

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