jueves, 16 de octubre de 2008

El yacimiento ibérico de Tútugi, en Galera, abrirá al público la próxima semana

Planta y alzado del túmulo 76
Sillar con epigrafía latina en la torre del homenaje








Los delegados de la Junta de Andalucía de Turismo, Sandra García; Cultura, Pedro Benzal y de Trabajo, Luís Rubiales, acompañados de la directora general de Bienes Culturales de la Consejería de Cultura, Guadalupe Ruiz Herrador, visitaron ayer el yacimiento de Tútugi, ubicado en Galera y considerado uno de los más importantes de la península ibérica en cuanto a arquitectura íbera. El director del Museo de Galera, José Manuel Guillén, confirmó a IDEAL que este yacimiento podrá visitarse a partir de este próximo fin de semana y su equipamiento creará cinco puestos de trabajo estables. La Junta de Andalucía, a través de las consejerías de Turismo, Empleo y Cultura, ha invertido más de 800.000 euros en su restauración con los que se pretenden cubrir una serie de objetivos como es recuperar un importante patrimonio arqueológico, acondicionar una zona para la visita pública de indudable interés histórico-artístico, atraer visitantes interesados por la cultura y el patrimonio arqueológico y completar la riqueza patrimonial de Galera y la comarca de Huéscar con una buena oferta de alojamientos rurales.Entre las actuaciones que se han llevado a cabo para aumentar la visión y comprensión del yacimiento, se encuentra la restauración de varios túmulos y la habilitación de una ruta para la visita con el acondicionamiento de los caminos. Asimismo, se ha creado una zona de acogida con un edificio de atención al público y una zona con panelería donde se da una primera explicación del yacimiento y su entorno. Además, se ha señalizado todo el recorrido y puesto paneles informativos en cada subzona así como en los túmulos restaurados.Castellán Alto La directora general también inauguró el Centro de Recepción de visitantes de Castellón Alto, el primero que se pone en marcha en un yacimiento arqueológico. Este yacimiento se sitúa en un espolón elevado en la margen izquierda del río Galera, con un amplio control visual del valle y con una fácil defensa natural. Su período de ocupación se ha fijado entre, aproximadamente, el 1.500 a.C. y el 1.350 a.C, dentro de la denominada Cultura del Argar, que se desarrolló durante el II milenio a.C en el sureste peninsular. El poblamiento se distribuye entre una ladera con cuatro terrazas y un cabezo con tres terrazas naturales subdivididas a su vez en otras artificiales hechas cortando el terreno y construyendo muros de aterrazamiento. La conexión entre los distintos niveles se hacía por escaleras y se ha documentado la existencia de calles entre las cabañas de distintas alturas.El esquema constructivo de las casas consistiría en una vivienda con varias estancias de planta rectangular con un zócalo de piedra sobre el que se colocaría un armazón de cañas revestidas de barro. La techumbre sería plana o ligeramente inclinada sostenida por una estructura de vigas de pino unidas por cuerdas de esparto.Los enterramientos se realizaban en el interior de las viviendas, por lo que no hay necrópolis, consistiendo las sepulturas en una pequeña covacha excavada en el terreno donde se colocaba el difunto en posición fetal con su ajuar. El cierre se hacía con una losa de piedra o con una tabla de madera.También en HuéscarAsimismo, la directora general de Bienes Culturales y el delegado de Cultura, también visitaron el municipio de Huéscar donde anunciaron que la Junta de Andalucía acometerá en breve la segunda fase de las obras de consolidación del Arco del Santo Cristo de Huéscar y la dotación con paneles informativos de la Torre del Homenaje. La intención informar a los visitantes del sistema defensivo de fronteras que había en la comarca de oscense. El importe de estas actuaciones ascenderá a unos 80.000 euros.Guadalupe Rodríguez y Pedro Benzal visitaron durante su estancia en Huéscar y junto al alcalde de la localidad, Agustín Gallego, la Torre del Homenaje, El Pósito, La Casa de los Abades y el Convento de Santo Domingo. Se tratan de edificios que el Ayuntamiento de Huéscar está rehabilitando o a punto de comenzar las obras como es el caso del antiguo Teatro Oscense.



José Utrera. IDEAL

viernes, 26 de septiembre de 2008

Arqueología en el Cerro del Trigo

Arqueología en el Cerro del Trigo

El presidente del Centro de Estudios de Arqueología Bastetana propone un recorrido arqueológico que muestra los vestigios ibéricos y romanos en la zona norte de la provincia
Rosa Fernández



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En el CEAB, con la Dama de Galera.



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Aerostático para hacer fotografías aéreas del yacimiento.



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Andres M. Adroher, presidente del Centro de Estudios de Arqueología Bastetana (CEAB) es doctor en arqueología y profesor de la Universidad de Granada. Más de 20 años de experiencia le avalan, con una diversidad de campos y de espacios, siempre exclusivamente dentro del ámbito de la arqueología protohistórica y romana.

En 1985 empezó sus primeras experiencias en yacimientos como Los Millares (Almería), Ronda (Málaga) o Ampurias (Gerona). A partir de 1987 se integró en equipos de estudios de ciudades antiguas como la de Iliberri (Albaicín, Granada) o Acci (Guadix).

En 1988 se incorporó al laboratorio del Centre National de la Recherche Scientifique en Lattes, (Francia), para trabajar sobre los materiales protohistóricos del mediterráneo occidental, hasta el año 2002, bajo la dirección del investigador francés Michel Py.

En 1989 inició un proyecto en el yacimiento ibérico de Mas Castellar de Pontós (Gerona) hasta 1995, en codirección con Enriqueta Pons. Ese mismo año comenzó su primer proyecto como director en las altiplanicies granadinas, con un estudio sobre la arqueología en Puebla de Don Fadrique, proyecto que finalizó en el año 2002 con una completa publicación sobre la región con especial atención a los períodos históricos ibérico y romano.

Es precisamente en esta zona que tan bien conoce de donde el viajero esta semana inicia su ruta de la mano del arqueólogo. La zona norte de la provincia de Granada cuenta con importantes vestigios de su pasado más remoto.

En ella encontramos las huellas que dejaron los antiguos pobladores de la península, restos de las culturas argárica e ibérica y de la posterior dominación del territorio por parte de Roma. En el municipio de Puebla de Don Fadrique, lindando con las actuales provincias de Albacete, Murcia y Almería, se estableció una edificación militar romana que permite conocer el proceso de romanización de esta parte de la península: el castellum romano del Cerro del Trigo.

La ruta parte de Puebla de Don Fadrique, municipio situado en el extremo norte de la provincia, limítrofe ya con Murcia y Albacete. Desde esta población hay que tomar la carretera que nos conduce a María y que llevará hasta el destino de la excursión: el Campamento Romano del Cerro del Trigo.

La estrecha carretera conduce, tras pasar por una zona montañosa, a los fértiles llanos de Bugéjar. El paisaje que se abre ante los ojos está compuesto de extensas planicies cultivadas, que en primavera se tiñen de infinitas tonalidades de verde que contrastan con las montañas que aportan el agua vital a este llano.

El viajero llega a la zona conocida con el nombre de La Toscana, en la que hay un cruce de caminos. A la derecha, prácticamente en el mismo cruce, se encuentra la cortijada de Toscana Nueva, con su ermita y un curioso cementerio.

El itinerario continúa hacia la izquierda, por un carril que se dirige hacia un cerro que se encuentra en el centro de los llanos: El Cerro del Trigo, sobre el que se encuentra el campamento romano objeto de esta visita.

Se puede dejar el coche junto al cerro e iniciar la ascensión a pie, hasta llegar a su cima. Al ver la amplia panorámica que desde aquí se contempla se intuye la causa de que se erigiera en este lugar el campamento.

En la antigüedad estos llanos eran recorridos por una importante vía de comunicación: la Vía Heraclea, que comunicaba Cartago Nova con Cádiz; debido a la importancia comercial de la misma en la zona floreció la cultura ibérica, con dos ciudades fortificadas: la más importante, Arkilakis, situada en la zona montañosa al norte de los llanos, y el Cerro de la Cruz, que se ve desde el campamento, en las proximidades de la actual cortijada de Bugéjar. Al ser conquistada la zona por el ejército romano, se establece aquí el campamento tanto para vigilar el tránsito por la Vía Heráclea como para controlar posibles rebeliones de la población autóctona.

Recorriendo la cima del cerro se va teniendo idea de lo que fue este antiguo campamento o castellum, su denominación latina, del que sólo quedan las bases de sus muros rondados de una muralla que dibuja una ciudadela rectangular. Si se parte desde su extremo más oriental se encuentra una de las tres entradas de las que disponía el recinto, defendida por una torre y que da acceso a una calle que, en sentido Este-Oeste, recorre gran parte del campamento. A la derecha se ven restos de edificaciones, que corresponden a los barracones de los soldados, cada uno de ellos formado por dos habitaciones cuyos nombres romanos era contubernia y arma; la primera de ellas estaba destinada al reposo de los soldados y la segunda al almacenaje de las armas.

En la parte central de la fortificación se aprecian los restos de otro edificio, de planta cuadrada, probablemente una antigua torre en la que se situaba el cuartel general de la guarnición. Por último, ya en el extremo occidental, se encuentra un tercer edificio adosado a la muralla, dividido en tres habitaciones. Desde esta zona se contempla perfectamente la línea de murallas, alineadas en dirección Este-Oeste, que no darán una idea del tamaño que tuvo el castellum y de su importancia en el proceso de romanización esta zona.

Ya de vuelta a Puebla de Don Fadrique, no hay que dejar pasar la oportunidad de conocer este bello pueblo, paseando por sus intrincadas callejuelas y visitando la Iglesia de Santa María de la Quinta Angustia, impresionante templo edificado en una mezcla de los estilos gótico y renacentista, en el que destaca la imagen titular de la iglesia, bellísimo busto de una dolorosa esculpida por el genial escultor José de Mora.

Además, al norte del pueblo, en la carretera de la Losa encontramos una mezquita árabe donde se desarrollan cursos islámicos. Otra visita obligada.
Noticia procedente del periódico "Granada Hoy", 23 de Septiembre de 2008.

sábado, 13 de septiembre de 2008

Piedra del Letrero



Aunque bastante conocidas, no hay mucha información accesible en Internet sobre las pinturas de la Piedra del Letrero. Fueron las primeras encontradas en la provincia de Granada (1915), siendo su primer estudioso el francés Henri Breuil, acompañado del que luego sería responsable de las excavaciones de Tútugi, Juan Cabré. Las adscribió al llamado "arte esquemático" en su obra Las pinturas rupestres esquemáticas en la Península Ibérica, dándose una cronología para este tipo de representaciones muy amplia, desde finales del Neolítico hasta casi entrada la Edad del Hierro.
Las pinturas se encuentran en un abrigo natural (el de la imagen) vallado recientemente, en la carretera de las Santas. Detrás de eses abrigo, siguiendo hacia el Norte, el propio Breuil daba aviso de unos grafitos que no sé si serán hoy visibles y que databa en el siglo XIX. Las pinturas que nos interesan están realizadas en rojo oscuro, con colores planos, y se pueden dividir en tres sectores presididos por un soliforme (una forma estrellada).

 La figura del extremo izquierdo (3) hoy día ya no es perceptible, y se asemeja a otras representaciones humanas femeninas del conocido como "arte levantino", al igual que la otra figura marcada con un 1 en el sector de la derecha. El sector central y el derecho también están muy deteriorados. Lo que si es visible a pesar del deterioro son los conocidos como pectiniformes (formas de peine 5 y 6) interpretados en este arte como animales, posiblemente bóvidos. Las figuras colocadas a la derecha y abajo también han sido interpretadas como peces. No existen más restos asociados, ni presencia de asentamiento, y se ha hablado de una cronología de finales del Neolítico, en cuyo caso estarían relacionadas con el "arte levantino" -declarado Patrimonio de la Humanidad-, pero el arte esquemático es más propio del Calcolítico.
Se han deteriorado mucho en los últimos tiempos, debido a que la gente las mojaba para verlas mejor (incluso con Coca-Cola), y también posiblemente a maltratos intencionados, por lo que hoy día están protegidas.

sábado, 9 de agosto de 2008

La bella mora de Huéscar



A pesar de que las publicaciones sobre Historia local han aumentado considerablemente, algunos aspectos de gran interés no han sido lo suficientemente difundidos como para que calen en la memoria popular, aunque los hay enormemente "románticos". Su conocimiento y difusión es bastante interesante si se quiere ofrecer un turismo cultural rico, aprovechando leyendas, historias, personajes... relacionados con la comarca y que, aunque conocidos, quizá no estén suficientemente "explotados". Castril lo hace con la figura de Saramago, omnipresente en su verano, Galera tiene en valor el levantamiento morisco y el asedio de Juan de Austria, Orce ahora reivindica la figura de Gibert, etc. Se podría denominar como un "oportunismo necesario", ya que el desarrollo del turismo rural y cultural está llamado a convertirse en un pilar básico de la zona.

En Huéscar existen varios personajes, historias y leyendas potenciales, pero quizá no se les ha dado tanta importancia, a pesar de que son conocidos. Así el caso de la figura de Mariana Pineda, las leyendas como la de la Encantada, el Cristo del Paseo, la participación del padre de Jorge Manrique en la reconquista de la ciudad, la conexión con los comuneros, el Gran Duque de Alba y algunas cosas más que aparecen en publicaciones como las actas del Primer Congreso de Historia Moderna o las desgraciadamente desaparecidas revistas Uskar.

A mí me llamó la atención una historia que cuenta Ginés Pérez de Hita en su Segunda Parte de las Guerras Civiles de Granada sobre una Mora doncella de Huéscar muerta por causa de su belleza. No me extenderé sobre el autor ni el asunto de su obra -que es la sublevación de los moriscos del reino granadino, de la que fue testigo de excepción-, y solo os situaré en el momento de la narración: los cristianos de Huéscar habían retenido a los moriscos del pueblo en las tercias del duque, previendo la sublevación, y habían sufrido un descalabro al intentar frenar a los de Galera. El Maleh se decide a atacar Huécar y tiene lugar la victoria que hizo que a Huéscar se le concediera una feria. Aquí tenéis el enlace a lo que nos dice Pérez de Hita: http://www.megaupload.com/?d=QFDRHG3E.

Espero que os guste.
"Venida el alba, los de la ciudad estando sobre las armas acordaron de ir a dar una vuelta sobre Galera; y para que la gente estuviese apercibida se tocaban cajas, y las trompetas de la caballería. Luego vino noticia de que Orce se había levantado entrándole gente de socorro, y que en sus torres tenia banderas moras. Quisieron los cristianos ir a Orce inmediatamente, y estando para salir tocaron a misa de nuestra Señora las campanas de la iglesia mayor. Los del Maleh, que estaban emboscados esperando a que se abriesen las puertas de la ciudad para entrar en ella de tropel, luego que oyeron las campanas, las cajas y trompetas , creyeron haber sido sentidos en la ciudad , y para que no los cogieran desapercibidos se salieron a lo raso de las viñas, que era parte muy segura para que los caballos no les pudieran dañar. Luego que los cristianos de Huéscar principiaron a salir por las puertas descubrieron las banderas del Maleh, teniendo por milagro aquel suceso: ya era el día claro, y gritando todos "arma, arma, moros, moros", salieron caballeros y peones valerosamente para lanzar de allí a los moros; pero estos eran todos tiradores, y por las viñas , no pudiéndoles entrar los caballos, peleaban a su salvo y con ventaja. Los mas esforzados y que mayor daño hacían eran los turcos; con todo eso fue tan grande el valor de los cristianos, que mataron mas de mil moros; y a los otros apretaron tanto, que los empujaron hasta el mismo pueblo de Galera, donde haciéndose fuertes, se trabó de nuevo una grande y sangrienta batalla. Mientras pasaba esto, los cristianos que quedaron de guarnición en la ciudad, teniendo aviso de que algunos del bando del Maleh habían entrado en los arrabales, y pensando que algunos estarían escondidos en la Morería, dieron contra ella furiosamente diciendo: «Este es el día en que no ha de quedar vivo ningún moro,» y principiaron a matar, herir, robar, y pegar fuego a las casas por todas partes de modo que causaba suma compasión ver aquella crueldad que ejercían los cristianos encolerizados contra los moros: Huéscar parecía otra Roma ardiendo. Por caso dos soldados entraron en la casa de un moro rico , como es costumbre buscar las casas mas apuestas en tales ocasiones , y después de haber saqueado lo mejor de ella, y destruido lo demás, hallaron una joven mora , que era la mas hermosa de todo el contorno: los dos, codiciosos de tal presa, la echaron la mano, diciendo cada cual que era suya; y disputando sobre quién se la habia de llevar, sacaron as espadas, tomadas ya de la sangre de los moros que habian muerto, para ofenderse. A esta sazón llegó allí otro ruin soldado y de malísimas costumbres, que viendo a los dos repuntados y próximos á matarse por la bella mora, discurrió que para ponerlos en paz no había otro remedio mejor que quitar de delante la ocasión de la pelea; y así se acercó a la hermosa doncella, y con una crueldad horrible la dio dos puñaladas en el pecho, de que al punto cayó muerta, moviendo piedad al mismo cielo. El villano, después de haber ejecutado esta atrocidad, dijo fríamente: «No es justo que dos soldados tan honrados y valientes se pongan a punto de quitarse la vida por una mujer que vale tan poco.» Viendo muerta la doncella tan sin culpa y con tanta crueldad los dos soldados, impelidos de saña contra el matador, le acabaron a estocadas, diciendo; «No quedarás sin la pena de la maldad cometida, villano atroz, que has privado a la tierra de la mayor merced que la hizo el cielo, criando esta hermosura;» y en seguida se salieron de la casa desconsolados, dejando muerto al ruin asesino, que era natural de la Puebla de D. Fadrique, y junto del a la hermosa doncella, que parecía un ángel después de muerta. A este tiempo el corregidor con mucha gente armada iba sacando a los cristianos de la Morería, llevándose a unos presos, e imponiendo a los demás que no saliesen de allí prontamente pena de la vida, con lo cual se cortó el daño, aunque el remedio llegó tarde, porque ya toda la Morería estaba ardiendo, y no alcanzó ninguna diligencia para apagar el fuego. Apaciguada esta guerra civil se halló el cuerpo de la hermosa mora, y se expuso en la plaza, donde a todos causó su muerte profundo dolor, admirándose de su belleza , y maldiciendo la villana mano del matador. Movido a piedad de la doncella el corregidor, y maravillado de su hermosura, la mandó enterrar honradamente, y que encima de su sepulcro se pusiera una losa blanca con el siguiente
EPITAFIO.

Quiso mi gran desventura,

y el hado terrible y fuerte,

que se me diera la muerte,

por mi grande hermosura.

Voluntad fue de un villano

que yo muriese temprano

por quitar una contienda,

y mi muerte fue la ofrenda

de un caso tan inhumano."

miércoles, 6 de agosto de 2008

El Castillo de Castril

Estructuras excavadas
Pasarela en el río


Como se puede apreciar por los restos que quedan y por las recientes excavaciones, existía en Castril una fortaleza que daba nombre al lugar, y de la que se dan antiquísimas menciones en fuentes árabes.

En el siglo XII al-Zuhrí nos legó este precioso pasaje: “A poniente de este monte sale el río llamado Guadiana [Menor], que baja hacia la fortaleza llamada Castril (Qastal). En el patio de la dicha fortaleza se encuentra la gran piedra de la que mana agua y que es una piedra lisa que se alza enormemente sobre el suelo. En su parte superior hay una fuente de la que brota tal cantidad de agua que podría mover ocho piedras [de molino]. En el estanque [que se forma] existen muchos peces de color amarillo con lunares rojos, que poseen dientes caninos y molares. Ni en el mar ni en los ríos existen peces más finos que éstos. Quien los contempla correteando entre las cavidades de las rocas se imagina que son espadas [centelleantes] o destellos de relámpago. Luego el agua se esparce entre los peñascos y desciende hasta el Guadiana [Menor] hasta que se junta con el Guadalquivir”.

El Castillo de Castril
La construcción castral se ubica en lo alto del actual pueblo de Castril, encima de la llamada Peña. Es posible que en la parte más elevada, en el extremo Norte, estuviese protegida por un mecanismo defensivo de muros, creando una especie de torre o bien una plataforma superior bien defendida. Los muros son de mampostería no concertada, posiblemente base de un tapial o de otra mampostería con un paramento mejor acabado. Bajando de esta elevación en dirección Sureste hay restos de muros, algunos muy enrasados, también de mampostería. Cierran el paso entre la peña más elevada y otra más al Sur. Encima de esa última hay igualmente vestigios de muros que definen una torre de un arco de círculo, también de mampostería. Continuando hacia el Sur en la misma zona Este del conjunto hay otros restos de muros de la misma factura, que cerraban el hueco entre la roca donde está la torre y otra que emerge. En ésta hay por debajo entre las grietas algunos vestigios de muros de mampostería con algunos ladrillos. Luego hay un nuevo hueco entre las rocas, por donde asciende el camino que viene del pueblo. Pasado ésta de nuevo hacia el Sur encontramos otra peña elevada que tiene restos de la muralla defensiva que cerraba el hueco y se ve en todo lo alto la base de una posible torre de mampostería igual a la ya descrita. Es de forma irregular, pero rectangular, adaptándose a la roca. Esta llega hasta el extremo SE de la plataforma donde está el castillo. Un paño de muro de mampostería debió cerrar el hueco que hay entre una roca y la siguiente, situada en frente de ella, en la parte SO. En dirección O hay restos de muros en la parte de la roca, pero mucho más arriba. Este muro cerraba toda la parte S del conjunto. Antes de llegar a él, una excavación clandestina ha dejado al descubierto un aljibe, que ha aprovechado una grieta en la roca. Está en bajo y tiene doble muro. Es visible un muro anterior que debió de romperse y fue necesario hacer de nuevo otro aljibe interior. Se percibe un enfoscado en el primer muro. El aljibe interior está también enlucido con una capa gruesa. La zona S la cierra otra roca que está definiendo también la parte O del conjunto. Restos enfoscados de muro de mampostería se detectan al bajar de la parte más eminente. Debía de continuar hasta otra roca emergente, en donde hay una torre bastante bien conservada que apoya en la roca. Es una mampostería en la que hay un enripiado ocasional en el aparejo; en lo que queda de la parte alta hay una especie de aparejo en forma de espiga. Debieron de existir muros hacia el N en esta cara O del conjunto, pues se ven algunos enrasados y poco definidos, hasta enlazar con la peña elevada de la que hemos partido en la descripción. Se percibe asimismo un circuito de murallas exteriores, pues de la roca encima de la cual hay una torre irregular rectangular suben otros muros de igual factura, sobre los que se ha construido el camino de acceso. Baja con éste, que sigue su línea. Hay incluso en algunos puntos restos de torres. Es en la zona E y hacia el N donde se ve. Posiblemente terminaba en una torre en el punto NE del camino, en donde hay restos de muros y debajo de él una posible torre.

(Información de J. A. Carrión: Arquitectura medieval militar en el norte de la Provincia de Granada. Universidad de Granada)