martes, 18 de marzo de 2008

Cerro de los Moros




La toponimia es un reflejo de la historia de los lugares y como ejemplo tenemos el "Cerro de los Moros" de Orce. El origen de su nombre viene de un asentamiento fortificado de época islámica. Se trata del cerro situado enfrente del conocido como molino de la torre, muy cerca del cruce con la carretera de Cúllar a Huéscar. Schüle, que excavó el Cerro de la Virgen, ya dio cuenta de él en sus informes. Su poblamiento se remontaría a etapas más antiguas que la medieval, como demuestra la presencia de sigillatas, y se extendería a las etapas más tardías del periodo islámico, como atestiguan las cerámicas vidriadas.


La parte más identificable de este asentamiento está en la cima del cerro, donde se puede distinguir un amurallamiento de mampuestos sin mortero que bordea una planicie de media hectárea aproximadamente. Esta muralla se aprecia sobre todo en la parte sur. En el perímetro que bordea y en las laderas abundan las cerámicas, destacando algunas con decoración de cordones. No se aprecian torres defensivas, pero en todo el entorno del cerro se pueden ver muretes y paratas realizados con fines agrícolas que posiblemente hayan rehutilizado las piedras del recinto. Incluso se pueden ver algunas formando rampa, como en el acceso del castillo de Huéscar. Parece ser que habría tres niveles de murallas, estando posiblemente entre los dos primeros un aljibe, por la zona sur. A penas se pueden apreciar restos de estructura, aunque se encontrarían si se realizara una excavación.

Fotografías: variados restos de cerámica hallados en la ladera norte, uno de ellos con decoración negra; fragmento de pasta roja, con muchas impurezas y decorada con un cordón; vista de la muralla orientada hacia el sur.

domingo, 24 de febrero de 2008

Molata de Casa Vieja




Al igual que en el Cerro del Real de Galera, este es un lugar en el que uno casi puede sentir fuerzas telúricas. Cuando te mueves por esta cima amesetada -a unos 1500 m. de altura-, y a pesar de que las estructuras en superficie a penas son identificables, uno puede sentir las vidas antiguas de la gente que pobló el oppidum más grande de la provincia durante el periodo ibérico Pleno y Final. La impresión es casi de ajetreo, a juzgar por la abundancia de restos cerámicos de gran calidad artística, de desechos de actividad metalúrgica y de mampuestos dispersos por toda la muela, sobre todo por su parte sur y central. Destaca una especie de sillar de caliza en el que se aprecian las trazas del cincelado. También pude ver una fina lámina de plomo. En lugares cercanos se han encontrado además muchas ofrendas, como el caballito votivo qué está expuesto en el museo de Galera, lo que indica la existencia de santuarios y lugares de culto. Al lado del cortijo de Casa Vieja también pude observar restos de cerámicas más tardías, como un pequeño fragmento de sigillata y restos de ánforas, lo que indica que en el lugar se mantuvo población tras la conquista romana y el abandono del oppidum, lo que es lógico, ya que existe una fuente de agua.


Imágenes: Fragmentos de cerámica ibérica pintada; esquina apreciable de una estructura en la parte central del yacimiento; piedra cuadrada con un cincel.



jueves, 21 de febrero de 2008

La excolegiata de Huéscar y los yacimientos de Galera: maravillas




El patrimonio arqueológico y monumental de nuestra comarca es enorme. En las entradas del blog suelo mostrar lo que nos pasa desapercibido o nos es más desconocido o inaccesible a muchos de los que nos movemos por estos lares, y quizá por eso no aparezcan nuestros monumentos y espacios más señeros. En la campaña propuesta por el periódico IDEAL para determinar las siete maravillas de nuestra provincia han quedado seleccionados la excolegiata de Santa María y los yacimientos de Galera. AQUÍ tenéis el enlace al espacio multimedia creado para mostrar las 7 maravillas. Por cierto: la segunda imagen que aparece en la página de Santa María no es de esta, sino de la Iglesia de Santiago.


Imágenes: Santa María vista desde la calle San Francisco; fotografía de Julio Carrera durante un curso de patrimonio arqueológico.

miércoles, 13 de febrero de 2008

La arqueología de Galera a fondo



Los seguidores de la arqueología y el patrimonio de nuestro entorno estamos de enhorabuena!!!!! Disponemos de un nuevo espacio creado por el apreciado compañero y excelente profesional José M. Guillén (coordinador del Castellón y conservador del museo al que ya le pasaré factura por los halagos) donde se colgará información sobre el riquísimo patrimonio galerino. Así yo me puedo ahorrar un montón de entradas que tengo pendientes redirigiendoos a este sitio. Para eso solo tenéis que pinchar AQUÍ o en el enlace nuevo de los "blogs amigos".
Imágenes: La pequeña figura de alabastro conocida como "Dama de Galera", encontrada en el túmulo 20 y de origen oriental; estado en el que apareció la "momia de galera", enterramiento de origen algárico encontrado en el Castellón Alto y que conserva restos orgánicos.

domingo, 3 de febrero de 2008

Los chozones



No es que pertenezcan a una época muy remota, pero el hecho de que ya no se usen y su estado de abandono los hace dignos de categoría arqueológica o etnológica. Se trata de los conocidos como "chozones de pastores" que se encuentran diseminados por nuestra comarca. Probablemente no se remonten en antigüedad mucho más allá de principios del siglo XX o finales del XIX, ya que su creación está ligada a la explotación de grandes latifundios cerealísticos, pero su primitiva tipología constructiva permite que podamos pensar que desde antiguo se construían este tipo de refugios. Normalmente están realizados en piedra seca, con unas hiladas más o menos aparejadas y que se van cerrando a modo de bóveda, pero en galera se pueden observar de piedra y yeso. Se utilizaban para refugiarse del tiempo, del sol cuando las labores de la siega y la trilla, y de otros elementos cuando los campos estaban en barbecho y se metía el ganado.


Choza de pastores en Huéscar, cerca de la Atalaya de la carretera de Castril; choza de piedras unidas y revestidas con yeso en Galera, donde se podían guardar los aperos de labranza.