lunes, 2 de junio de 2008

Cartas de la Guerra de la Independencia (I)



Hace poco escaneé unas cartas antiguas encontradas en unos muros de la calle Palacios, en Orce. Su contenido es bastante interesante, ya que proceden de la época de la Guerra de la Independencia contra los franceses, y dan cuenta, aunque sin muchos detalles, de algunos acontecimientos importantes conocidos de primera mano por la persona de Josef Bustamante, posiblemente vecino de Orce, que escribe a su hermana Tomasa desde Valencia, Morella y Alcañiz, sitios donde tuvieron lugar importantes acciones de la guerra. Aunque no detalla las operaciones de guerra, nos pone en contacto con la intrahistoria: cómo vivieron los protagonistas el día a día, su miedo, preocupaciones, intereses... algo que escapaba a las noticias y crónicas oficiales.

Algunas están fechadas y otras no, pero se sabe el lugar de donde fueron enviadas, así que se pueden ordenar por un orden lógico.

Esta primera está escrita desde Valencia en Enero de 1809:

"Valencia 27 de Enero de 1809:
Estimada hermana, me halegrare estes sin nobedad en compañia de [tu esposo, yjos] y demas familia. Yo quedo bien a Dios las gracias.
Thomasa, ya se que estarás muy sentida por no aber escrito. El motibo asido estar con los quintos y no tenemos una [ ¿hora? ] de sosiego, continuamente en el exercicio y tenemos noticias de marchar otra vez a combatir con los franceses. Rogarle a Dios salga con la felicidad que en el de Tudela de Navarra pues de tres mil hombres que tenia mi regimiento solo quedamos quinientos. Y con todo no canso mas. Recibe memorias y se las daras a toda la familia. Escribe sin perdida de correo. Las...
R: las nobedades que ocurran y manda quanto gustes a tu ermano que de corazon te estima y berte desea.
El sobre lo pondras asi [...] de Cazadores Voluntarios de Valencia en [...]
En Valencia"

Y una vez hecha la transcripción, veamos que podemos sacar en claro: Nuestro hombre lucha en el Regimiento de Cazadores Voluntarios de Valencia, de la 1º división del ejército del centro. Este ejército fue el que estuvo bajo el mando de Castaños, el general de Bailén.

Los Voluntarios de Valencia participaron en la defensa de esta, lo que posibilitó que no cayera hasta 1812 y que fuera una importante base de operaciones.
En noviembre de 1808, en Tudela, cuando tiene también lugar el asedio francés a Zaragoza, el ejército de Castaños tuvo un grave descalabro. Se trataba ya de la segunda fase de la guerra, en la que Napoleón aumentó sus efectivos en suelo ibérico tras la derrota de Bailén. Parece que el general no pudo imponer su mando sobre otros generales como Palafox, que se decantó por la defensa de Zaragoza, no pudiendo aprovechar así su superioridad numérica. Destacó la acción de los Voluntarios de Valencia, como podemos apreciar por las pérdidas que menciona el autor de la Carta.

Como consecuencia los franceses volverán  a afianzarse sobre el territorio y la desacreditada Junta Central Suprema tendrá que irse de Madrid, para instalarse en Sevilla.

Lo siguiente será una retirada en desorden que hace que el ejército del centro llegue a Cuenca solo con un tercio de sus efectivos, algunos de los cuales, como vemos en la carta estarán en enero de 1809 en Valencia, dispuestos para continuar el combate, como podremos apreciar en las siguientes.

miércoles, 21 de mayo de 2008

Mirando al suelo





Me suele ocurrir que cuando paso por los bancales encuentro un montón de fragmentos de cerámicas de distintos periodos. Algunas parcelas llevan tiempo sin sembrar pero otras sí se labran y siembran, y en ese movimiento de tierras suelen aparecer algunas cosas como estas que encontré ayer. No me llevó ni un cuarto de hora recoger todos estos fragmentos de la imagen, que iba encontrando de casualidad, mientras sacaba al perro. De vez en cuando recojo algunos, para que no deaparezcan. Todos proceden del mismo sitio: los bancales que rodean al Restaurante el Ángel, en Huéscar, y algunas parecen cerámicas del periodo islámico, posiblemente nazaríes.

Aprovecho y dejo para que pueda verse también una pesa de telar que encontré detrás de las naves del camino de las Aguas Potables, y un cuello de botella que salió de una zanja por la calle Santiago, según me dijeron.

miércoles, 7 de mayo de 2008

Funcionamiento de las atalayas



El arquitecto y dibujante Peridis nos explica como funcionaban las redes de atalayas.

La atalaya de Ozmín y la del Salar












La atalaya de Ozmín es cuadrada y se encuentra en el término de Galera, y el nombre posiblemente le venga de un rey nazarí de mediados del siglo XV, el conocido como Muhammad X el Cojo, que realizó la última restauración de la frontera del reino nazarí antes de su definitiva conquista.
Según Carrión Sánchez "la torre de Ozmín tiene un enclave especial. Se sitúa en una zona llana, no teniendo comunicación visual directa con ninguna población, si bien es cierto que en la lejanía, al Norte, se divisa la ciudad de Huéscar. Sin embargo, pensamos que su función principal debería de ser la de servir de enlace para cubrir dos vías de entrada al Altiplano desde el sector murciano, desde la Comarca de los Vélez. Al sur de la Sierra de María por el pasillo del Chirivel hacia Cúllar, zona controlada por las torres del Cerro de la Venta y la Torrecica o Torre de Maciacerrea (término municipal de Cúllar), con la cual se comunica visualmente (al Sureste de la Torre de Ozmín), y al Norte de la Sierra de María, entrada por la Cañada de Cañepla hacia Orce, Galera y Huéscar, enlazando por este sector con la Torre de la Umbría (término municipal de Orce), la cual mantiene comunicación directa con la Alcazaba de las Siete Torres de Orce, controlando los pasos que descienden desde María por la Cañada del Salar y la de Cañepla (al Este de la Torre de Ozmín). De esta manera, el sistema de alerta en caso de algaradas de las tropas castellanas del Adelantamiento de Murcia, quedaba cubierto con esta torre de enlace. Por otro lado, desde la Torre de Ozmín se ven las torres que puntean las sierras al Norte y Este de Huéscar y, al Oeste-Suroeste, se ve el Jabalcón y la Hoya de Baza."

La obra es de mampuestos trabajados en algunos casos para conseguir los ángulos de las esquinas. Se pueden ver los restos de los mechinales y del enfoscado, pero se ha realizado en ella una intervención de reparación en su cara sur utilizando yeso que, aunque artesanal, no parece que tenga que ver con el resto del enfoscado. En el caso de esta atalaya si que se aprecian estructuras en su entorno: un muro casi enrasado con el nivel del suelo, rodeando a la torre.

La del Salar está en Orce y vigila el acceso desde la zona murciana, complementando a la torre de la Umbría y en conexión visual con las atalayas de Huéscar. Su construcción tiene las características de las otras atalayas, aunque es bastante irregular en su forma; pero destaca porque conserva parte de la estancia superior, donde se pueden apreciar el dintel y las jambas de la entrada y parte del arranque de la bóveda. De todas formas está muy deteriorada.

miércoles, 30 de abril de 2008

Cerámica ibérica de procedencia desconocida en Huéscar







Hace cosa de un mes, en una visita al Archivo Municipal de Huéscar, Antonio Ros (archivero y bibliotecario de esta villa) me enseñó dos cajas llenas de fragmentos de cerámica íbera decorada que habían sido encontradas en la casa de los abades, y de las que no se dispone de ninguna información. Se trata de fragmentos grandes en su mayoría, de grandes vasos o urnas, lebes o pithoi. Todos parecen presentar la típica decoración ibérica presente en la zona, de bandas horizontales y semicírculos concéntricos. Su uso es incierto al no saberse si se han obtenido de una necrópolis o de un yacimiento, sea en su prospección o excavación.

Las únicas "pistas" son algunas notas escuetas de catalogación (números y algún detalle) escritas en francés, y una hoja de periódico que envolvía algunas piezas y que data -creo recordar- de 1978.