lunes, 21 de abril de 2008

Congreso Internacional de Arqueología Ibérica Bastetana


Del 7 al 10 de mayo se celebra en Baza este interesante congreso "De Kalpis a Mastia habitaban los bastetanos", en el que participarán los principales especialistas en arqueología ibérica. Aquí tenéis información.

jueves, 17 de abril de 2008

La atalaya de la Encantada





Como son tantas y tengo bastantes fotos, las atalayas os las voy mostrando "algo dosificadas". Bien, pues aquí tenéis otra dosis. Se trata de la atalaya de la sierra de la Encantada, y la aprovecharemos para hacer unas consideraciones generales sobre este tipo de construcción. Sus orígenes ya vienen explicados en otras entradas, así que nos centraremos en las técnicas constructivas. Solían tener una base maciza hasta más allá de los dos metros de altura. Esta se hacía bien cimentada sobre manpuestos que nivelaban el suelo, que solía ser irregular y rocoso. Se componía (la base) de un muro circular de mampuestos cuyo espacio interior se rellenaba de un mortero flojo. En muchas atalayas esta base es lo único que queda, y bastante deteriorado. En el caso de la de las imágenes, el relleno interior se ha perdido, pero en el suelo quedan restos de ese mortero pobre en cal.
Una vez que la altura era considerable, se necesitaba un andamiaje, para lo cual se utilizaba la propia estructura, en la cual se insertaban mechinales de madera que sujetaban plataformas. En las atalayas la presencia de estos se constata normalmente en los agujeros que dejaron, y en algunos casos podemos ver la madera aún. Encima de la parte maciza iba un habitáculo abovedado. Normalmente esta bóveda era también de mampostería. La entrada a esa zona, que estaba elevada, se hacía por escalas o utilizando los propios mechinales que se dejaban formando una especie de escalera. Esto se aprecia en esta atalaya, aunque no en las fotografías que he puesto.
Todo el exterior iba enfoscado, pero dejando ver la piedra, que quedaba enmarcada en lo que se conoce como vitola.
Es posible que para refugio del "atalayero" hubiera otras estructuras adosadas o cercanas, pero no queda evidencia alguna, ni de estructuras, ni de desechos cerámicos.
Como pondré fotografías de más atalayas, ya no explico más cosas, para que me quede algo para las siguientes entradas.
Ah por cierto. Recientemente podemos apreciar que alguien ha dejado su autógrafo con un espray, para que todos veamos su multinacional, refrescante y edulcorado mote. También nos ha hecho el mismo favor en la cueva de la Encantada. Por ser simplemente lo que son, este tipo de construcciones goza de protección legal, así que más que el aplauso de tu público, lo que te puedes llevar es un multazo.
Imágenes: vista de la atalaya desde el oeste, en la que se aprecia el orificio de entrada; restos de la bóveda desde el interior; cimentación para nivelar la base.

miércoles, 9 de abril de 2008

Marmolance





Es sabido por mucha gente que en la cima de la imponente sierra de Marmolance se realizó la primera ermita en Huéscar dedicada a la Virgen de la Cabeza. Probablemente esto sería a mediados del siglo XVII, más o menos cuando se construyeron el resto de ermitas en nuestra comarca. Pero es menos sabido que en la pequeña planicie en la que podemos encontrar esta construcción en ruinas se encuentran también las evidencias de otras estructuras de piedra sin trabajar y restos cerámicos de distintos tipos. No existe ningún estudio en profundidad sobre estas evidencias. Lo único editado está en un apéndice del libro "La virgen de la Cabeza de Huéscar. Historia y devoción" de Gonzalo Pulido Castillo, donde Jesús María García elabora un pequeño estudio en el cual adscribe las ruinas al periodo altomedieval. La extensión de estas estructuras es de unas cuatro hectáreas, y se disponen en forma de rectángulos adosados a muros, como una especie de cuadrícula. En superficie y en las laderas del cerro aparecen diversas cerámicas que indican distintas etapas de ocupación o uso del yacimiento, pero no son tan abundantes como para que tuviera mucha entidad demográfica. En su mayoría parecen pastas bastas, marrones o rojizas con desgrasante pizarroso muy grueso, a simple vista podrían ser del periodo islámico, y más si, como dice Jesús María, aparecen los característicos adornos de cordones (yo no vi ninguno cuando subí). De todas formas las estructuras visibles para nada se corresponden con el hábitat islámico. Se halla en un punto que controla un amplio valle, bastante protegido y con acceso a fuentes de agua, . También se observan bocas exvasadas (con el labio abierto hacia el exterior) de pasta mucho más fina, lo que podría indicar una ocupación más antigua. Incluso las pastas bastas que he mencionado primero, al estar algunas afectadas por los elementos, no se puede distinguir si están hechas a torno. Decir si hay materiales que podrían corresponder a periodos prehistóricos (hay gente que me ha hablado de materiales neolíticos incluso) sería cosa de un estudio arqueológico a fondo. Pero en fin... los expertos que trabajan por estas zonas parece que no se han interesado mucho por el yacimiento.
Imágenes: vista del asentamiento; distintos tipos de cerámica encontrados (como referencia: el borde que se ve en el extremo izquierdo de la imagen, en medio, tenía unos 3 cm.); los restos de la antigua ermita en su cara orientada hacia el oeste).

miércoles, 26 de marzo de 2008

Más atalayas






















Aquí tenéis otra atalaya. Esta es de Orce y la información que os expongo es de la tesis doctoral de J. A. Carrión Sánchez. Se ven desde ella casi todas las demás torres y el castillo de Huéscar.
"La otra atalaya ubicada en torno a Orce es la mencionada torre de la Umbría. Se localiza la llamada Sierra de las Torres de la Umbría. Se ve desde ella el pasillo de María hacia el E, la altiplanicie de Huéscar al N y la zona de Galera al O. Forma parte del circuito defensivo de las altiplanicies granadinas, siendo una de las atalayas de enlace con las villas fortificadas y con los castillos de su entorno.
Es una atalaya de planta circular y desarrollo cilíndrico. Está hecha en mampostería. Los mampuestos son de tamaño mediano. En algunos puntos se aprecian las líneas de ripios para apoyo y encajamiento de tales piedras. Pero no hay verdugadas de ripios bien formadas. Se aprecia asimismo que las piedras están dispuestas de tal forma que a veces cambian en su organización, pues, además de las horizontales encontramos otras que están asentadas en vertical. Varían en el tamaño. Conserva restos del revestimiento exterior, lo que nos da idea de que estuvieron enfoscadas formando tal vez una vitola sobre las piedras. Este revestimiento sólo se ve en sus caras E y S. En la S quedan restos de una viga de madera del encofrado.
La cara O no tiene enfoscado. En la cara N, en su tercio superior hay un hueco que indica que allí estuvo la ventana-puerta. Por ella se accedía al piso superior. Esto muestra que estaba hueca en el tercio superior y rellena y maciza en los dos tercios inferiores. Conserva una altura máxima de unos 5 metros. Comunica visualmente con la torre de Salar de forma inmediata
y con la parte superior de la fortaleza de Orce."

Las otras imágenes son dos curiosidades. La de en medio es la boca de una mina antigua que se puede encontrar en el barranco de subida del cerro. Se puede ver una galería al fondo y todo, pero no dispongo de ninguna información al respecto.
La de debajo es un rebaje cincelado en la roca, con una capacidad de dos o tres litros. Posiblemente fuera un pequeño abrevadero para echar agua a las bestias con las que se accedería a la torre.
P.D: he hecho algunos cambios en la sección de vídeos, para que no aparezcan botellones ni demás excesos de la juventud.

martes, 18 de marzo de 2008

Cerro de los Moros




La toponimia es un reflejo de la historia de los lugares y como ejemplo tenemos el "Cerro de los Moros" de Orce. El origen de su nombre viene de un asentamiento fortificado de época islámica. Se trata del cerro situado enfrente del conocido como molino de la torre, muy cerca del cruce con la carretera de Cúllar a Huéscar. Schüle, que excavó el Cerro de la Virgen, ya dio cuenta de él en sus informes. Su poblamiento se remontaría a etapas más antiguas que la medieval, como demuestra la presencia de sigillatas, y se extendería a las etapas más tardías del periodo islámico, como atestiguan las cerámicas vidriadas.


La parte más identificable de este asentamiento está en la cima del cerro, donde se puede distinguir un amurallamiento de mampuestos sin mortero que bordea una planicie de media hectárea aproximadamente. Esta muralla se aprecia sobre todo en la parte sur. En el perímetro que bordea y en las laderas abundan las cerámicas, destacando algunas con decoración de cordones. No se aprecian torres defensivas, pero en todo el entorno del cerro se pueden ver muretes y paratas realizados con fines agrícolas que posiblemente hayan rehutilizado las piedras del recinto. Incluso se pueden ver algunas formando rampa, como en el acceso del castillo de Huéscar. Parece ser que habría tres niveles de murallas, estando posiblemente entre los dos primeros un aljibe, por la zona sur. A penas se pueden apreciar restos de estructura, aunque se encontrarían si se realizara una excavación.

Fotografías: variados restos de cerámica hallados en la ladera norte, uno de ellos con decoración negra; fragmento de pasta roja, con muchas impurezas y decorada con un cordón; vista de la muralla orientada hacia el sur.